Peque Genios en las redes sociales

Llega el momento de separarnos de nuestro pequeño y nos preguntamos, ¿es mejor llevarlo a una guardería o escuela infantil, o lo dejemos en casa con un cuidador? Todo va a depender de las necesidades familiares. La guardería nos ofrece la seguridad de que el niño estará atendido por personal cualificado, en un ambiente que facilitará su socialización, favorecerá su autonomía y lo preparará para el inicio del cole. La opción del cuidador tiene la ventaja de que el niño permanecerá en un ambiente conocido y familiar para él. Si elegimos la primera alternativa, tenemos que tener en cuenta cuándo empezar a buscar guardería y cómo elegir una buena guardería.

¿Cuándo debemos empezar a buscar guardería?

La edad más recomendable para que un niño empiece la guardería es entre los 18 y 22 meses. A partir del año y medio de edad el peque ya tiene cierta autonomía, anda, dice algunas palabras, ha empezado a jugar con otros niños y no necesita tanto el contacto de la madre. En algunas ocasiones, la fecha de incorporación a la guarde hay que adelantarla, especialmente cuando la mamá se tiene que incorporar a la vida laboral. ¡No pasa nada! Comenzar la guardería antes no es negativo para el pequeño. Sólo hay que preocuparse de elegir una guardería que se ajuste a las necesidades del niño, para que esta nueva experiencia sea lo más agradable posible.

¿Cómo elegir una buena guardería?

Elegir una guardería es una de las tareas más complicadas a la que se tienen que enfrentar las mamás y los papás cuando por sus horarios de trabajo se ven obligados a dejar a los niños. Por ello, hay que informarse muy bien antes de tomar la decisión final. El primer paso antes de elegir una guardería o escuela infantil es comprobar que cuenta con:

  1. El espacio adecuado: las aulas deben ser amplias, estar limpias y bien iluminadas.
  2. La seguridad básica: es necesario comprobar que los productos peligrosos estén cerrados bajo llave, que las conexiones eléctricas no estén al alcance de los niños o que los cristales de las ventanas sean irrompibles.
  3. Profesionales calificados: no consiste únicamente en vigilar a los pequeños, sino también en darles una formación apropiada según su edad.
  4. Un buen proyecto educativo: actividades y juegos dirigidos especialmente a estimular el desarrollo sensorial y psicomotor de los niños.

No es fácil dejar a nuestro pequeño en manos de otra u otras personas, pero si empezamos con bastante antelación a mirar posibilidades y  a conocer la oferta de guarderías no tiene que resultar incómodo. Esta nueva etapa en la vida de nuestro hijo es clave para su desarrollo integral y para nuestra tranquilidad como mamás y papás.

Sobre El Autor

Judith Vidacal es periodista. Tambien es una enamorada del deporte y de sacar a su adorable “Queco” a dar un paseo siempre que puede. Además tiene un talento especial para los niños.

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