Peque Genios en las redes sociales

Hablar y escuchar a los niños son dos de las prácticas más importantes para su desarrollo. No sólo les ayuda a dar forma a sus relaciones y a construir su autoestima, sino que mejora nuestro vínculo con ellos. Hablar en positivo a los niños es una gran herramienta para educar a los pequeños de manera cálida, cariñosa y sana. La buena comunicación desde temprana edad es clave para el aprendizaje de los niños. La forma en la que nos dirigimos a ellos marcará su actitud y su manera de comunicarse y expresarse en el futuro.

Puede que al principio resulte complicado y que la falta de paciencia en ocasiones, nos haga dirigirnos a ellos con un tono más brusco y agresivo, pero si entrenamos el habla positiva y lo practicamos sin perder la constancia, se convertirá en un hábito muy beneficioso tanto para nuestros hijos como para nosotros. Tenemos que tener muy presente que somos un modelo para ellos y el cómo hablamos a los demás les estará mostrando cómo deben hablar con nosotros.

Formas de hablar en positivo a los niños

Hablar en positivo a los niños no es sinónimo de consentirlos, ni de darles la razón ni de dejarlos a su libre albedrío, se puede hablar con ellos de forma positiva sin que perdamos la autoridad como padres. Esta fórmula hará que ganen confianza en nosotros y será muy eficaz para educarlos con respeto y disciplina. Es esencial que crezcan en un ambiente tranquilo y centrado en el diálogo, y no en los enfados, las regañinas, los gritos y los malos modos. ¿Cómo podemos dirigirnos a ellos?

  • Tenemos que evitar los adjetivos y las formas negativas. Ponerles etiquetas no es la mejor manera de dirigirse a ellos, empeorará la situación y no ayudará a que los pequeños entiendan el mensaje que les queremos transmitir. En vez de decirle “eres un llorón”, lo cambios por “cálmate, no llores, dime las cosas sin llorar”. O por ejemplo, si al niño se le ha caído algo y se ha roto, en vez de decirle “muy mal, eso no se hace, niño malo”, le decimos “ hay que tener cuidado con las cosas porque sino se rompen. La próxima vez vas a tener más cuidado, ¿verdad?”
  • Es mejor hablarles en primera persona del plural. Por ejemplo, en vez de decirle “recoge tus juguetes que está todo hecho un lío”, lo cambiamos por “vamos a recoger los juguetes y a guardarlos en su caja para que se quede todo ordenando”.
  •  Los niños tienen que entender que lo que no nos gusta de ellos es su comportamiento, y debemos hacérselo ver en nuestra forma de comunicarnos. Podemos decirle “a mamá no se le grita, mamá se pone triste cuando le gritas y te enfadas con ella”, en vez de “no me chilles”.

La forma en la que interactuemos con los niños marcará la forma en la que ellos se dirijan y se relacionen con su entorno. Debemos cuidar mucho lo que queremos transmitirles y cómo queremos hacerlo.

Sobre El Autor

Judith Vidacal es periodista. Tambien es una enamorada del deporte y de sacar a su adorable “Queco” a dar un paseo siempre que puede. Además tiene un talento especial para los niños.

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